Todavía no me conocen?…Bibliografía

 “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?”- tal vez donde leemos “Felipe”, cada uno deba poner el nombre propio. Y entonces, la exclamación del Señor con tono interrogativo, nos llega como palabra llena de espíritu y de vida que nos hace caer en la cuenta de cuánto camino nos falta recorrer.

Quizá hemos acumulado un buen caudal de conocimientos sobre el fenómeno religioso, sobre cuestiones teológicas, y estemos actualizando constantemente nuestra base de datos. Pero la pregunta del Señor versa sobre ese conocer interno y experiencial; el conocimiento que no llega a base de libros ni de tesis doctorales; es el conocernos fruto de un encuentro que se profundiza con el tiempo, y nos aproxima vitalmente a Aquél que siempre es mayor que el pensar y nuestra conciencia.

En el “todavía” de Jesús se amalgama la pena de su Corazón que aún no ha sido descubierto por aquellos que le son tan familiares, y la seguridad de que llegará la luz necesaria, que despabilará nuestra mirada, para ver lo que nuestros ojos aún no se atreven a mirar. Se necesita una dosis de humildad para dejarnos interpelar por ese “todavía” de Jesús, y quedarnos en el silencio del que se inclina y reconoce la grandeza de su interlocutor.

 “Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré”. Sin vueltas ni rodeos de palabras, la sentencia de Cristo nos dilata nuestra capacidad de pedir, y nos otorga la garantía de que en Su Nombre- a su sola Firma- el pedido se convertirá en una acción Suya, que condesciende a nuestra frágil humanidad para levantarnos. “No a nosotros, Señor, sino a tu Nombre da lo gloria” (Salmo 113b), es decir, estamos en ese “yo lo haré” del evangelio. La fe es la seguridad de que Él lo hará en favor nuestro, como lo hizo en favor de tantos pequeños y de la gran pequeña María Santísima: “porque el Poderoso ha hecho grandes obras por mí…Él hace proezas con su brazo…” (cfr. Magníficat).

A quienes puedan y deseen participar de la gracia que nos hace el Señor Eucarístico,  los exhorto a que se acerquen con una fe en alza y atrevida, que siente en carne viva la carencia de lo que pide, y no pide por pedir. Los bendigo desde el Corazón de la Santísima Virgen,

 

Padre CLAUDIO BERT

 

 

 

 

 

 

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