Èl es el Amoroso Salvador! Bibliografia

“Cristo nos ha garantizado su amistad,
así que Él puede de este modo entrar en nuestros corazones
y morar en ellos como una presencia personal,
no como un objeto, no como un qué, sino como un Quién.
Este Él es El que es,
está presente en las profundidades de nuestro ser como un amigo,
y como nuestro otro yo.
Sin Cristo,
no habría salvación,
ni felicidad,
ni alegría,
porque estaríamos irrevocablemente separados de Dios,
la fuente de toda vida y alegría.
Debemos darnos cuenta, sobre todo,
de cuan inútil es el esfuerzo humano para agradar a Dios
sin Cristo.
No podemos salvarnos a nosotros mismos,
no importa cuán heroicos sean nuestros sacrificios,
sin Cristo.
Entonces, ésta es nuestra situación:
sin Cristo, estamos completamente separados de Dios,
no tenemos acceso a Él…
con y en Cristo,
todas nuestras vidas se transforman y santifican.
“Nosotros predicamos a un Cristo crucificado…
un Cristo fuerza de Dios
y sabiduría de Dios…” (1 Co 1, 23-24).
No podemos entender totalmente esto si no entendemos el amor
y la compasión de Cristo por nosotros en nuestra debilidad.
Él es un amoroso Salvador
que ha descendido hasta nuestro nivel
para darnos su fuerza”

Thomas Merton

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Sediento de la Eucaristía. Bibliografia

 

Porque eres pobre, porque eres la pobreza misma, porque te han hecho para el Infinito y para lo eterno y te quieren dar una riqueza que no tienes, es por lo que te han dado la Eucaristía. No por lo que eres, sino para que lo seas. No porque eres estupendo, sino para que lo seas. No porque tienes un amor a prueba de bomba, sino para que lo tengas.

La Eucaristía es medio y fin. Te prepara para fundirte con Dios, y a la vez, te funde con Dios. Te prepara para purificarte, para adelgazarte, para hacerte más libre, más capaz, y viene a llenarte esas capacidades.

Una de las cosas que más impresiona de la Eucaristía es que Jesús dice lo que hace, y hace lo que dice. Jesucristo es un apasionado y a la hora de manifestar su pasión, la manifiesta dándose. “De tal modo amó Dios al mundo que le dio a su Hijo” (Jn 3,16). Siempre la donación tiene que ser un grito de amor”

Madre Teresa M. de Jesús Ortega, OP, sierva de Dios.