Hambre del corazón……

Nuestro deseo más hondo, la aspiración que sentimos es que todo el mundo pudiese tener siempre lo que necesita, lo que le hace feliz y pleno… Un pan que nunca se termine y que alcance para todos. “Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a Él”.

 

La primera preocupación de Jesús es que nadie se muera de hambre. A Él lo inquieta el hambre del corazón humano que busca el pan del sentido de la vida misma…pero también el hambre material, que busca el pan de cebada para poder subsistir. La pregunta de Jesús al apóstol revela su preocupación: “¿dónde compraremos pan para darles de comer?”.

 

Aprendamos la lección: Jesús no se escapa de la realidad y de las urgencias que son apremiantes. Se compromete y contagia a sus seguidores de esa compasión que Él siente por su pueblo.

 

Con cinco panes de cebada y dos pescados, si hay amor, lo poco se multiplica, y lo que era nada puede terminar siendo mucho. Otra lección: nunca digamos que ya nada hay por hacer, lo que se pone para compartir- aunque sea insignificante- que transformado y multiplicado por el amor.

 

Jesús frente a la realidad ora y reparte el pan. En esto se perfila la identidad del cristiano, es decir, en rezar y compartir. Si el cristiano sólo busca el compromiso social, la acción pragmática y operativa, el hacer…pero no alimenta su acción en la fuente de la plegaria constante, quedará vencido por el cansancio. Si un cristiano sólo prioriza el momento de la oración, del encuentro íntimo con su Señor, pero no es capaz de mirar por la ventana y salir a la calle para asistir al hermano necesitado, en él su oración quedará como vacía y seca de contenido.

 

Jesús se separa de esa multitud que no lo busca sino por intereses demasiado personales, no buscan a Jesús buscan sus milagritos…Jesús se lo dirá con todas las palabras: “Ustedes me buscan porque han comido hasta saciarse. Trabajen no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la vida eterna…”

 

La gente sólo tiene ganas de comer, no quieren líos ni complicaciones…sin embargo, la propuesta de Jesús es que sólo fiándonos de su Persona –y eso es la fe—jamás tendremos ni hambre ni sed. “El que viene a mí…el que cree en mí…jamás tendrá hambre ni sed”, nos dirá Jesús.

 

Padre CLAUDIO BERT (1964-2017)

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