El tiempo eterno de Dios

Después de la muerte no hay otro ‘después’. Palabras como después o antes pertenecen a nuestra condición mortal, a nuestra vida temporal y espacial. La muerte nos libera de las limitaciones cronológicas y nos transporta al ‘tiempo’ de Dios, que es eterno. Las especulaciones sobre la vida después de la muerte no son por tanto más que eso, especulaciones. Después de la muerte no hay ‘primeramente’ ni ‘más tarde’, no hay ‘aquí’o ‘allá, ni pasado, presente o futuro. Dios lo es todo en todos. El fin de los tiempos, la resurrección y la nueva venida gloriosa de Jesús no están separados en el tiempo para aquellos que no están ya en el tiempo.

Para nosotros, que vivimos aún en el tiempo, resulta importante que no actuemos como si la nueva vida en Cristo fuera algo que podemos comprender o explicar. La mente y el corazón de Dios son infinitamente superiores a los nuestros.
Cuanto se nos pide es “confianza, vivir en el Amor y viviendo en Dios segun lo que nos pide., recordando siempre que lo que único que nos salva, Es la caridad del Corazón y es el Amor.”

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