DIOS BUSCA MI ALMA

Queridos hermanos, Dios busca a su alma amada en la soledad. Dios la quiere en exclusividad, más la realidad nos dice que el alma es poco consciente de ello. Y el deseo de Dios es inmutable, no se adapta a tiempos y costumbres nuevas.

¡Dios siempre espera a su alma en la intimidad de la oración, en el silencio del recogimiento, en el goce de la contemplación!.

¡Cuántos buscan a Dios sinceramente, pero no lo encuentran! Van de aquí para allá, y nadie les dice que no han de moverse, sólo han de estar quietos, silenciar su corazón y esperar.

Han de aquietar tanto ruido de la vida cotidiana, tanto ajetreo que hace olvidarse del Creador, cercano e íntimo, que les hace olvidar por completo la presencia constante del Señor, olvidándose, por lo tanto, de hacer su santa voluntad.

Lo importante es el deseo del corazón. Lo importante es el deseo de amar a Dios, deseo fuerte, vehemente, apasionado, dispuesto a someter cualquier querer, gusto, ilusión, al amor divino. Porque basta un simple deseo mundano, o carnal, que arrastre, para que no amenos con toda el alma a Dios, como así  quiere que se le ame, en la plenitud de todos los sentidos. Dios quiere ser amado con prioridad a cualquier otro querer, por muy bueno y digno que sea. Cuando se desea amar a Dios de esta manera, estamos en el camino para encontrarle y gozarle.

Dios quiere el silencio en su relación con el alma, porque sólo en el silencio, cuando el alma está más dispuesta a escuchar, sosegada de la actividad del mundo y olvidada de él, puede comunicarle sus gracias

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ATENCIÓN CON LAS ESTRUCTURAS DE LA IGLESIA

 

Las estructuras de la vida en la Iglesia deben servir como un marco propicio para estimular los carismas individuales y no para uniformar, haciendo que sus miembros sean meras copias mediocres de un modelo que depende mucho de corrientes e intereses ajenos a la fe.

Pienso en esto cuando vuelvo a leer sobre las dificultades de tantos sacerdotes y monjes  para vivir su singularidad, pero sobre todo en tanta gente anónima, mujeres u hombres, que pasaron por ese rígido filtro  uniformador.

También yo lo experimenté, como lo hace todo aquel que ha pasado por esas estructuras con un mínimo de sentido crítico. Pero comprendí que el AMOR DE DIOS, VA MUCHO MAS ALLÁ DE ESA ESTRUCTURA QUE NO AYUDA Y NO SE COMPROMETE.

Cada cristiano , es un hijo de Dios, y es amado profundamente por este Dios, que es Amor, Justicia, Compasión y tantos amores más.

CUANDO SE SUFRE…

Todo pesar, cuando se le sufre bien, marca el umbral de una nueva etapa.

 La forma justa de tratar el sufrimiento es, por tanto, hacer lo contrario a como actúa el hombre natural.

Este intenta rechazar el sufrimiento, distraerse, evadirse en otra cosa que le permita olvidar su mal.

Sin embargo, desde el dolor físico hasta la miseria psíquica o los sufrimientos que causan una situación insoportable o la pérdida de un ser querido, todo sufrimiento aparece para aquel que se compromete en el camino, firmemente decidido a encontrarse a sí mismo, como un don y como una tarea a llevar a cabo para avanzar un paso en el camino interior.

Desde el punto de vista iniciático, una vida totalmente exenta de sufrimiento, preservada de penas o dificultades, es siempre vida estéril

ORACIÓN PARA LOS ENFERMOS, AFLIGIDOS Y NECESITADOS

 

Jesús Misericordioso, 
que te acercaste a cuantos sufrían
 en el cuerpo y el espíritu, 
y acariciaste las heridas de muchos enfermos
 con el aceite de tu inmensa bondad, 
te suplicamos que podamos seguir experimentando
 tu cercanía saludable entre nosotros, 
especialmente en el misterio de tu Presencia
 en el don de la Eucaristía.

P. Claudio Bert (1964/2017)

Dios es un dador generoso

“Dios es un Dios de abundancia, no un Dios de escasez. Jesús nos revela la abundancia de Dios cuando ofrece tanto pan a la muchedumbre que quedan doce cestos llenos con los trozos sobrantes (Juan 6,5-15) y cuando hace que sus discípulos pesquen tantos peces que su barca casi naufraga (Lucas 5,1-7).
Dios no nos da lo suficiente. Dios nos da más de lo suficiente, más pan o más peces de los que somos capaces de comer, y más amor del que osaríamos pedir.

Dios es un dador generoso, pero únicamente podemos ver y disfrutar la generosidad de Dios si amamos a Dios con todo nuestro corazón, mente y fuerzas. Si decimos: <Te amaré Señor, pero primero sé generoso conmigo> , nos alejamos de Dios y somos incapaces de sentir todo lo que de verdad Dios quiere darnos, que es vida, y vida en abundancia.”

HE ESTADO ESPERANDO TU PAZ SEÑOR!!!!

 

“He estado esperándote todo el día, con mis facultades destilando el veneno de su actividad no reprimida… y he estado esperando que Tu silencio y Tu paz, Señor mío, las restañen y las limpien.

Tú curarás mi alma cuando quieras hacerlo, porque he confiado en Ti. No quiero volver a herirme con los pensamientos y las preguntas que me han rodeado como espinas: es una penitencia que Tú no me pides.

Tú has creado mi alma para Tu paz y Tu silencio, pero ella está herida por el ruido de mi actividad y mis deseos. Mi mente está crucificada todo el día por su avidez de experiencia, de ideas, de satisfacción. Y no poseo mi casa en silencio.

Pero yo fui creado para Tu paz, y Tú no vas a desdeñar mi anhelo de alcanzar la santidad de Tu profundo silencio.

Señor mío, no me dejarás eternamente en esta congoja porque he confiado en Ti, y esperaré, en paz y sin quejarme más, Tu buena disposición. Y lo haré en honor de Tu gloria. Estoy contento de que estas páginas me muestren tal y como soy: inquieto, lleno del murmullo de mis defectos y pasiones, y con las enormes heridas abiertas que dejaron mis pecados. Lleno de mi propio vacío. Y, con todo, pese a que mi casa está en ruinas, ¡Tú vives en ella!”.

He aquí mi lugar elegido

Virgen Madre, tú te manifestaste como cielo capaz de contener al Dios Altísimo, ya que tu seno le ofreció un lugar para hospedarse.

Eres hermosa, como dice la Escritura, tu cuerpo virginal es totalmente santo, totalmente puro, morada de Dios; por eso subiste y no experimentó la disolución terrena.

Madre de Dios, tú fuiste para el Señor una casa de reposo aquí abajo, en tu cuerpo, y él mismo lo es allí arriba, para ti, digna de toda alabanza. “He aquí – dice – el lugar de mi reposo por los siglos de los siglos”. Y ¿cuál es este lugar?

La carne con la cual tú lo has revestido, Madre de Dios, esa carne con la cual, según creemos firmemente, Cristo se manifestó no sólo para el tiempo presente sino también para el siglo futuro; porque en esa misma carne se manifestará cuando venga a juzgar a los vivos y a los muertos.

Así, pues, como tú eres para él un lugar de reposo eterno, él te ha tomado, intacta, para guardarte junto a sí, que es bendito por los siglos de los siglos”

San Germán de Constantinopla,
Hom. I sobre la admirable dormición de la Santa Madre de Dios.