Madre …..Somos tus hijos….

“He aquí a tus hijos…”: todos podemos seguir escuchando estas palabras santas del Hijo crucificado,  que dejó a su Madre junto a nosotros para que Ella nos cuide y para que nosotros cuidemos de Ella.

Las Apariciones de la Santísima Virgen en diferentes partes del mundo nos lo quieren recordar: tenemos Madre, tenemos protección, tenemos una fuente pura de ternura y de luz para avanzar más presurosos al encuentro con Jesucristo, Señor del tiempo y la eternidad.

Como hijo del Corazón de la Virgen no puedo hacer otra cosa que no sea mostrar la grandeza y la belleza de esta Madre, que nos muestra en el norte del camino el Misterio de su Hijo Jesús. Un camino de espiritualidad que desemboca en Aquél que se llamó a sí mismo “el Camino, la Verdad y la Vida”.

Que la Santísima Virgen María del Buen Amor sea la Madre amada por todos, para que Ella sea la que habite definitivamente en nuestras vidas y familias.

 

 

 

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Uno como yo

“Mediante el Bautismo entramos a ser parte de una familia mucho más grande que la nuestra biológica. Es una familia de personas “puestas aparte” por Dios para ser luz en las tinieblas. Estas “personas aparte”se conocen como santos.
Aunque tendemos a pensar en los santos como seres sagrados y piadosos y nos los representamos con un nimbo en torno a su cabeza y mirada extática, los verdaderos santos son mucho más accesibles. Son hombres y mujeres igual que nosotros que llevan una vida común y corriente y se enfrentan a problemas comunes y corrientes. Lo que los hace santos es su clara e inquebrantable concentración en Dios y en el pueblo de Dios. Algunas de sus vidas podrán parecernos muy distintas, pero en la mayoría de los casos llevan unas vidas muy parecidas a las nuestras.
Los santos son nuestros hermanos, que nos llaman a ser como ellos.”

HENRI NOUWEN

Esperar con paciencia.


¿Cómo esperamos a Dios? Esperamos con paciencia. Pero paciencia no significa pasividad. Esperar pacientemente no es como esperar el autobús, o que deje de llover, o que salga el sol. Se trata e una espera activa en la que vivimos el momento presente al máximo para encontrar en él las señales de Aquel que estamos esperando.
La palabra paciencia viene del verbo latino patior, que significa padecer. Esperar pacientemente significa padecer por el momento presente, saboreándolo plenamente, dejando que crezcan las semillas que están plantadas en el suelo que pisamos hasta convertirse en plantas resistentes Esperar pacientemente siempre significa prestar atención a lo que está ocurriendo ante nuestros propios ojos y ver en ellos los primeros rayos de la gloria venida de Dios.

Quien está por ti o contra ti

“No tengas en mucho quien está por ti o contra ti; más busca y procura que sea Dios contigo en todo lo que haces. Ten buena conciencia y Dios te defenderá. Al que Dios quiere ayudar, no le podrá dañar la malicia de hombre alguno. Si tú sabes callar y sufrir, sin dudas verás el favor de Dios. Él sabe bien el tiempo y la manera de librarte, y por eso te debes ofrecer a Él en todo. A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión. Algunas veces  conviene para nuestra humildad, que otros sepan nuestros defectos y nos reprendan.

Cuando el hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca y mitiga a los otros, y satisface a los que le odian. Dios defiende y libra al humilde, al humilde ama y consuela; al humilde se inclina; al  humilde da grande gracia, y después de su abatimiento lo levanta a honra. Al humilde descubre sus secretos, y le atrae dulcemente a sí, y le convida. El humilde, recibida la injuria y afrenta, está en mucha paz, porque está en Dios y no en el mundo. No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más bajo de todos.

Ponte primero en paz, y después podrás apaciguar a los otros. El hombre pacífico, aprovecha más que el letrado. El hombre que tiene pasión, aún el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo. El hombre bueno y pacífico, todas las cosas consigue la mejor parte. El que está en buena paz, de ninguno tiene sospecha. En cambio, el descontento y alterado, de diversas sospechas es atormentado; ni él descansa ni deja descansar a otros. Dice muchas veces lo que no debiera y deja de hacer lo que más le convenía. Piensa lo que otros deben hacer y él deja sus propias obligaciones. Ten pues, primero celo contigo, y después podrás tener buen celo con el prójimo”

Thomas de Kempis, La imitación de Cristo

Quienes son los pobres?…..

“Los pobres son el corazón de la Iglesia. Pero, ¿quiénes son los pobres? Al principio podemos pensar que no son gente como nosotros: gente que vive en barrios bajos, va a comer a comer a comedores de beneficencia, gente que duerme en la calle, los presos, los internados en los hospitales psiquiátricos o en hogares de ancianos. Pero los pobres pueden estar mucho más cerca de nosotros. Pueden estar en nuestras propias familias, iglesias o lugares de trabajo. Incluso más cerca: los pobres podemos ser nosotros mismos, que nos sentimos no amados, rechazados, ignorados o que experimentamos la pobreza, ya sea lejana, próxima o en nuestros propios corazones cuando necesitamos a la Iglesia, es decir, tomarnos de la mano como hermanos, confesar nuestra propia desolación y necesidad, perdonarnos mutuamente, sanar las heridas que nos hemos causado unos a otros y reunirnos en torno a la mesa de Jesús para partir el pan.

Es así, pobres, como nosotros reconocemos a Jesús, que se hizo pobre por nosotros”

 

La Divina Misericordia

Nuestro Señor le dictó a Santa Faustina Kowalska la Coronilla de la Misericordia.

Y también una serie de oraciones para llamar a su Misericordia Divina, tanto para para uno mismo como para otros.

“Si tú dices esta oración, con un corazón contrito y con fe, en nombre de algún pecador le daré a esa alma la gracia de la conversión”.

Jesús está demostrando a Santa Faustina que las oraciones a la Divina Misericordia no son sólo para la persona que las ofrece.

Sino que son principalmente oraciones de intercesión a través de las cuales Él concede gracias y misericordia a innumerables almas.

La Coronilla de la Divina Misericordia es especialmente una oración de expiación.

Expiación no sólo por mis pecados, sino por nuestros pecados, lo que incluye a nuestro linaje familiar y demás seres queridos.

Cuando hablamos de linaje queremos decir para todos aquellos en nuestra ascendencia de la familia que han pasado antes que nosotros y todos los de nuestro linaje familiar que todavía tienen que nacer.

Y por supuesto te cubre a ti y a tu familia inmediata también.

Dice santa Faustina:

“El Señor me dijo, siempre me consuelas cuando oras por los pecadores. La oración por su conversión es para Mí la más agradable. Yo la escucho siempre”. (Diario 1397)

CONVERSIÓN DE LOS PECADORES:

Al rezar esta oración, especialmente por los pecadores o los que van a morir sin reparación, vas a participar en la redención de la humanidad y la salvación de almas que son muy valiosos para Jesús.

“¡Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en ti confío!”

La importancia de la oración para la gracia la expresó Jesús a Santa Faustina a través de estos mensajes:

“A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla.

En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar.

Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza.

Tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría.

Tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente.

Tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse.

Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración” (Diario, 146).

Y también la explicó la importancia de la oración para llevar adelante los planes de Dios:

Porque debemos orar?

“El alma debe ser fiel a la oración, a pesar de las tribulaciones, la aridez y las tentaciones.

Porque de tal plegaria en gran medida depende a veces la realización de los grandes proyectos de Dios.

Y si no perseveramos en tal plegaria, ponemos impedimentos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros o en nosotros.

Que cada alma recuerde estas palabras: Y encontrándose en una situación difícil, rogaba más tiempo” (Diario, 872).

FORMAS NUEVAS DE ENCONTRAR A JESÚS

“Estás buscando formas de encontrar a Jesús. Estás tratando de encontrarlo no solo en tu mente sino también en tu cuerpo. Buscas su afecto y sabes que este afecto involucra tanto a su Cuerpo como al tuyo. Se hizo carne por ti para que pudieras encontrarlo en la carne y recibir su amor en la carne.

Pero algo queda en ti que impide este encuentro. Hay aún mucha vergüenza y culpa estancadas en tu cuerpo, bloqueando la presencia de Jesús.

No podrás encontrar a Jesús en tu cuerpo mientras este siga lleno de dudas y temores.

Jesús vino a liberarte de estas ataduras y a crear en ti un espacio en el cual puedas estar con Él. Quiere que vivas la libertad de los hijos de Dios.

No desesperes pensando que no puedes cambiar después de tantos años. Simplemente, entra en la presencia de Jesús tal como eres y pídele que te de un corazón valiente en el cual pueda estar contigo.

Tú no puedes modificarte. Jesús vino para darte un nuevo corazón, un nuevo espíritu, una nueva mentalidad, un nuevo cuerpo.

Deja que te transforme a través de su amor y, así, te posibilite recibir su afecto en todo tu ser”.