En el Buen Amor de Dios….el poder dar una mano

Seguimos con nuestro trabajo desde esta Fundación.

Muchas gracias!

Anuncios

En este día la mejor Oración, la que contiene mas amor…

“La oración, la contemplación, forma necesariamente parte del amor: es su compañera natural, inseparable; cuando amamos, miramos sin cesar al ser amado, no podemos separar los ojos de él; estamos delante de él en una contemplación a la que no quisiéramos poner fin: cuanto más amamos, más contemplamos; y cuánto más contemplamos, más amamos.

Orar sin cesar es amar sin cesar; la mejor oración es la que contiene más amor, que sea a los pies del altar o en medio de mil ocupaciones materiales, poco importa, la mejor es aquella en que amamos más. Cuando amamos tenemos sed de unirnos al ser amado, de fundirnos con él, de desaparecer en él.

Muchas gracias por el bien que me hace rezando por mí; muchas gracias por su afecto, por sus cartas: viendo que tengo necesidad de ser ayudado el Señor le inspira que lo haga, se lo agradezco a usted y le bendigo a Él.

Continue rezando por mí; lo necesito; cuento con usted. Rece mucho: cuando uno ama, quisiera hablar sin cesar con el ser amado, o por lo menos mirarle sin cesar. La oración no es otra cosa: la conversación familiar con el Amado: le miramos, le decimos que le amamos, gozamos estando a sus pies, le decimos que queremos vivir y morir con Él”

Carlos de Foucauld, Carta al P Jerome, 29-11-1896

La Madre que se inclina a los desheredados

No cesa la Iglesia de exaltar en María a la Reina de los Ángeles y de los hombres, Reina de la Vírgenes y de los Confesores, de los Mártires y de todos los Santos, (…) Reina del Cielo y de la Tierra, Reina del Universo.

Reina, a título no obstante de Madre, y al servicio de todos sus hijos, para dirigirlos, en la intimidad de la vida, menos por órdenes y leyes y más, mucho más, por inspiraciones interiores y con la sonrisa de Madre que se inclina, con mayor ternura, hacia los hijos más desheredados. Cuanto más pequeños seamos, más se mostrará Ella como nuestra Madre. Cuanto más nos dejemos guiar por la Virgen María, más nos elevará hasta Dios”

P. Marie-Michael Philipon, OP

Mi ángel marchará delante de ti

“He aquí que yo enviaré a un ángel por delante de ti, para que te defienda en el camino y te haga llegar hasta al lugar que te he preparado. Préstale atención y escucha su voz, no te resistas a él, porque no perdonará vuestras rebeliones y porque lleva mi nombre; pero si escuchas su voz y haces cuanto yo diga, seré enemigo de tus enemigos y oprimiré a tus opresores, pues mi ángel marchará delante de ti…”
(Ex. 23, 20-30)

valenciacatedralangelmusico01

 “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria con todos sus ángeles…” (Mt 25, 31). Son suyos por vía de creación. Al principio, antes de que el hombre apareciera, antes de que el universo fuera habitable, fueron por Él suscitados de la nada: “En Él fueron creadas todas las cosas en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades, todo fue creado por Él y en atención a Él” (Col 1, 16). Pero después serán sus ángeles por un nuevo título, que nos toca de cerca, cuando el Hijo único, que está en el seno del Padre, habiendo decidido abajarse hasta hacerse el Hijo del hombre, hará de ellos los heraldos de su designio de redención. “¿No son todos ellos unos espíritus, que hacen el oficio de servidores, enviados para ejercer su ministerio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Heb 1, 14).

Anuncian este misterio de salvación primero desde lejos, sin poder todavía  sondear su abismo. Bajo la economía de la Ley de la naturaleza son ellos quienes cierran el paraíso terrestre, protegen a Lot, salvan a Agar y a su hijo en el desierto, detienen la mano de Abraham levantada contra su hijo Isaac, etc. Bajo la economía de la Ley mosaica, la Ley misma es comunicada por medio de su ministerio, asisten a Elías, Isaías, Ezequiel, Daniel, etc. Ya al final, es un ángel el que predice a Zacarías el nacimiento del Precursor y quien anuncia a la Virgen de Nazaret “que ha encontrado gracia a los ojos de Dios, y que la virtud del Altísimo la cubrirá con su gloria”.

Los ángeles están entonces a la espera de la Encarnación, pero ¿quién puede expresar su asombro en el instante en el que introduciendo a su Primogénito en el mundo, Dios dice: que todos los ángeles le adoren? (Heb 1, 6) Cuando la Virgen de la Anunciación pronuncia su Fiat hay ciertamente algo nuevo en la tierra y en el desarrollo de la historia humana: poco a poco Isabel, Simeón, los pastores, los magos lo comprenderán. Pero en ese mismo instante el universo entero de los ángeles se iluminó. Cristo brilla en su cielo incomparablemente más que la estrella en el cielo de los magos, y son los ángeles quienes comienzan en la patria, en honor del Verbo encarnado, la acción de gracias que irá repercutiendo a lo largo de los días de nuestro exilio: Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad (Lc 2, 14).

(…) “Y les dijo: en verdad os digo que veréis el cielo abierto y los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” (Jn 1, 51). Los exegetas comentan esto muy brevemente. San Agustín meditó mucho sobre el sentido misterioso de estas palabras. Fueron dichas discretamente a Natanael, en quien Jesús acababa de reconocer “un verdadero israelita, un hombre sin doblez” (1, 47). Se necesita un corazón como el de Jacob, a quien el ángel pondrá  por nombre Israel (Gen 32, 29), para comprender el sueño de Betel; se necesita un corazón puro para ver a los ángeles. Pero, como tantas otras palabras de Jesús, éstas se dirigen, más allá de lo oyentes contemporáneos, a la profundidad de los tiempos. Esta es la pregunta de San Agustín: ¿Cómo los ángeles de Dios pueden “subir y bajar sobre el Hijo del Hombre?” Ahora Él reina en lo alto, en el cielo de su gloria, a la derecha del Padre. ¿Cómo puede estar al mismo tiempo abajo, para que los ángeles desciendan sobre Él? Sólo Jesús puede responder a semejante pregunta. Lo ha hecho, dice San Agustín, en el camino a Damasco. De una luz venida del cielo parte la voz: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? “ (Hch 9,4) El mismo Jesús es a la vez el que está arriba y abajo. Está arriba en el cielo para iluminar e interpelar. Está abajo en la tierra para ser perseguido, en su Iglesia, que es su Cuerpo (Ef 1, 23). Entre este arriba y este abajo los ángeles siguen subiendo y bajando hasta el tiempo de la Parusía.

Chales JOURNET

Aprender a enseñar

“A menudo pensamos que no sabemos lo bastante para enseñar a los demás. Incluso pueden entrarnos dudas sobre si decir  o no a los demás lo que sabemos,  por temor a no saber qué responderles cuando nos pregunten más cosas.
Este modo de pensar nos hace ansiosos, posesivos y cohibidos. Pero cuando tenemos la valentía de compartir a manos llenas todo cuanto sabemos con los demás, siempre que nos lo pidan, no tardaremos en descubrir que, en realidad, sabemos mucho más de lo que creíamos.
Únicamente dando con generosidad de nuestro pozo de sabiduría descubriremos lo profundo del pozo. “
HENRI NOUWEN

Labor y gestión de la Fundación

En el día de ayer, domingo 1 de octubre, la Señorita Sofía Fuchs y la Señora Cristina de León, en nombre de la Fundación OPSME,  hicieron entrega de una silla de ruedas con reformas,  para un niño con diagnóstico de Hidrocefalia,  mielomeningosele y escoliosis, de la provincia de San Juan, que espera ser operado en el Hospital Garrahan.

Nuestra Fundación asiste a varios niños, después de haberse presentado en el Servicio Social del Hospital Garrahan y derivados a algunos centros a través de nuestra Lic Carmen Brauning responsable a cargo de nuestro departamento de Servicio Social.

También nuestro departamento de la Fundación asiste y acompaña a niños que vienen de otras ciudades para consulta y tratamiento al hospital, brindándoles guía y contención al niño y la familia.

Nuestro trabajo es gracias a la colaboración y ayuda de muchos que hacen todo esto posible.

Sabemos que somos mirados por el Único Importante, Dios nuestro Gran Señor y la Santísima Virgen quién nos guía y acompaña, a Ellos les rendiremos nuestra cuentas.

Mensaje del 2 de octubre de 2017 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos, como Madre yo les hablo con palabras simples, pero llenas de amor y de solicitud por mis hijos que, por medio de mi Hijo, me han sido confiados. Mi Hijo, que es del eterno presente, les habla con palabras de vida y siembra amor en los corazones abiertos. Por eso les pido, apóstoles de mi amor: tengan corazones abiertos, siempre dispuestos a la misericordia y al perdón. Por mi Hijo, perdonen siempre al prójimo, porque así la paz estará en ustedes. Hijos míos, preocúpense por su alma, porque es lo único que en realidad les pertenece. Se olvidan de la importancia de la familia. La familia no debería ser lugar de sufrimiento y dolor, sino lugar de comprensión y ternura. Las familias que intentan vivir según mi Hijo viven en amor recíproco. Desde que mi Hijo era pequeño, me decía que para Él todos los hombres son sus hermanos. Por eso recuerden, apóstoles de mi amor, que todos los hombres que encuentran, son familia para ustedes; hermanos según mi Hijo. Hijos míos, no pierdan el tiempo pensando en el futuro con preocupación. Que su única preocupación sea, cómo vivir bien cada momento según mi Hijo: he ahí la paz. Hijos míos, no olviden nunca orar por sus pastores. Oren para que puedan acoger a todos los hombres como hijos suyos y sean para ellos padres espirituales según mi Hijo. ¡Les doy las gracias!”.