En el silencio, permanecer sin fin.



” En el silencio eucarístico de los siglos, Jesús permanece en medio de los hombres, porque esa es la esencia misma del amor : lo propio del don, es donarse ; el movimiento presuroso del amor es el quedarse siempre y sin apuros, sin otra razón que no sea la del Amor mismo “

PADRE Fundador CLAUDIO R. BERT

22 – O5 – 1964  –    22 – 05 – 2018

” Meditaciones sin apuro”  

Hoy día lunes  21 de mayo, a las 1930 hs,  se celebrará la Santa Misa por su eterno descanso en la Parroquia Nuestra Señora de Loreto. ( Av. Coronel Díaz y Juncal).

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Si sufrís como conviene

 

Si sufrís como conviene, la cruz se os hará un yugo muy suave (Mt 11,30), que Jesucristo llevará con vosotros. Vendrá a ser las dos alas del alma que se eleva al cielo; el mástil de la nave que os llevará al puerto de la salvación feliz y fácilmente.

Llevad, pues, vuestra cruz con paciencia, y por esta cruz bien llevada, os veréis iluminados en vuestras tinieblas espirituales, pues quien no ha sido probado por la tentación, nada sabe (Sir 34,9).

Llevad vuestra cruz con alegría, y os veréis abrasados en el amor divino, pues «sin cruces ni dolor, no se vive en el amor» [Imitación de Cristo III,5,7].

Sólamente se recogen rosas entre las espinas. Y sólo la cruz enciende el amor de Dios, como la leña el fuego. Recordad aquella hermosa sentencia de la Imitación: «cuanta violencia os hiciéreis sufriendo con paciencia, tanto creceréis» en el amor divino [I,25,3].

Llevad vuestra cruz alegremente: encontraréis en ella una fuerza victoriosa a la que ningún enemigo vuestro podrá resistir (+Lc 21,15), y gozaréis de una dulzura encantadora, con la que nada puede compararse.

Sí, Hermanos míos, sabed que el verdadero paraíso terrestre está en sufrir algo por Jesucristo (+Hch 5,41). Preguntad, si no, a todos los santos: os dirán que nunca gozaron en su espíritu de tan grandes delicias como en medio de los mayores tormentos. «¡Vengan sobre mí todos los tormentos del demonio!», decía San Ignacio mártir [Romanos 5]. «O morir o padecer», decía Santa Teresa [Vida 40,20]. «No morir, sino sufrir», decía Santa Magdalena de Pazzi. Y San Juan de la Cruz: «padecer por Vos y que yo sea menospreciado» [decl. de su hno. Francisco]. Y tantos otros hablaron este mismo lenguaje, como leemos en sus vidas.

Creed a Dios, queridos Hermanos míos: cuando se sufre por Dios alegremente, dice el Espíritu Santo, la cruz es causa de toda clase de alegrías para toda clase de personas (+Sant 1,2).

¿no es la cruz la que dio a Jesucristo «un nombre sobre todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los infiernos» (Flp 2,9)?

La gloria de la persona que sufre bien es tan grande, que el cielo, los ángeles y los hombres, y el mismo Dios del cielo lo contemplan con gozo, como el espectáculo más glorioso. Y si los santos tuvieran algún deseo, sería el de volver a la tierra para llevar alguna cruz.

San Luis María Grignion de Montfort, Carta a los Amigos de la Cruz, 34.

Responso y Santa Misa en memoria del Padre Claudio Bert

Con motivo de cumplirse seis meses del fallecimiento del Padre Fundador Pbro. Claudio Bert, la Fundación y la Obra Pequeños Servidores de la Misericordia participa de la Santa Misa, que se celebrará en el Iglesia del Pilar el martes 12 de septiembre a las 12 hs, previo rezo del responso 11.30 hs en el Panteón del Clero de la Arquidiócesis de Buenos Aires del cementerio de la Recoleta.

 

 

El Sembrador. Bibliografia

“Este domingo el Señor de todos los descansos quiere serenarnos, pues ,aunque no se note, la semilla esta creciendo…Desde el bautismo las semillitas de la fe, la esperanza y del amor están en germinación constante. Por cierto que somos también corresponsales en el cuidado atento de esa vida embrionaria que Dios ha puesto en el surco del alma. El don de Dios, es decir, su gracia, se va convirtiendo lentamente en nosotros en ese manantial de agua viva, donde podemos abrevar muestra sed de eterna plenitud. Y esto es aunque persistan las dificultades, las tentaciones y problemas.”

Padre Fundador. Pbro.Claudio Bert. (Manantial de un corazón Sacerdotal).

 

Cuando rezo por los demás. Bibliografia

Muchas veces he dicho a la gente: rezaré por tí; pero ¿Cuántas veces he entrado de verdad en la realidad plena de lo que esto significa? Ahora ya sé que puedo entrar profundamente en el otro y rezarle a Dios desde su centro. Cuando verdaderamente llevo en lo más íntimo de mi ser a mis amigos y a todas las personas por las que rezo, y siento sus dolores, sus luchas, su llanto en mi propia alma; cuando salgo de mí mismo, por así decirlo, y me transformo en ellos, entonces es cuando siento compasión. La compasión está en el corazón de nuestra plegaria en favor de nuestros semejantes. Cuando rezo por el mundo, me convierto en el mundo; cuando rezo por las incontables necesidades de millones de seres, mi alma se ensancha y quiere abrazarlos a todos y llevarlos a la presencia de Dios.

Pero en medio de esta experiencia me doy cuenta de que la compasión no es mía, sino un don que Dios me ha dado. Yo no puedo abrazar al mundo, pero Dios sí. Yo no puedo rezar, pero Dios si puede rezar en mí. Cuando Dios se ha hecho uno de nosotros, es decir, cuando nos ha permitido a todos entrar en su vida íntima, nosotros hemos podido participar de su infinita compasión.

Cuando rezo por los demás, liberándome a mí mismo y convirtiéndome en el otro, me encuentro con el amor de Dios, que sostiene a toda la humanidad en un abrazo compasivo“.

 

Henri Nouwen, “Escritos esenciales”.

El Gran Amor de la Santísima Virgen María.


El amor de María no conoció límites y traspasó las fronteras de lo comprensible. Ella perdonó y olvidó las ofensas recibidas. Perdonó y olvidó la maldad y crueldad de Herodes que quiso dar muerte a su pequeño Hijo. Perdonó y olvidó las malas lenguas que la maldecían y calumniaban a causa de su Hijo. Perdonó y olvidó a los íntimos de Jesús cuando lo traicionaron. Perdonó y olvidó, en sintonía con el corazón de Jesús, a los que el viernes Santo crucificaron al que era el fruto de sus entrañas. Y también hoy sigue perdonando y olvidando a todos los que pecando continuamos ultrajando a su Divino Jesús.

¡Cuánto tenemos nosotros que imitar a nuestra Madre! Porque pensamos mucho más en nosotros mismos que en el vecino. A nosotros nos cuesta mucho estar atentos a las necesidades de los demás y echarles una mano para remediarlas. Nosotros no estamos siempre dispuestos a escuchar con paciencia a todo el que quiere decirnos y o pedirnos ayuda.

Son pocas las veces que  arrimamos el hombro para hacer más llevadera la carga de los que caminan a nuestro lado.

Nosotros en vez de amor, muchas veces irradiamos egoísmo. En vez de afecto y ternura traspiramos indiferencia y frialdad. En vez de comprensión y perdón, nuestros ojos y corazón despiden rencor y deseo de venganza. ¡Qué diferentes a veces de nuestra Madre del cielo!

Que María, la Virgen del amor, María del Buen Amor,  llene de ese Amor Verdadero nuestro corazón para que sea más semejante al suyo y al de su Hijo Jesucristo. 

En el último día del mes del Sagrado Corazón. Bibliografía

AMAME TAL COMO ERES

Conozco tu miseria, conozco los combates y tribulaciones de tu alma, la fragilidad y las enfermedades de tu cuerpo. Conozco tu cobardía, tus pecados, tus desfallecimientos. Pero a pesar de todo te digo: Dame tu corazón, ámame como eres.

Si esperaras ser un ángel para amar, no me amarías jamás. Aun cuando recayeres a menudo en las mismas faltas, que quisieras no haber cometido nunca, aun cuando fueras cobarde en la práctica de la virtud, no permito que me niegues tu amor.

Ámame como eres: a cada instante, y en cualquier situación en que te encuentres. En el fervor o en la aridez espiritual, en la fidelidad, y hasta en la misma infidelidad.

Ámame, tal como eres. Quiero el amor de tu corazón menesteroso. Si para amarme esperaras ser perfecto, nunca me amarías. ¿No podría Yo hacer de cada grano de arena un radiante serafín, lleno de pureza, de nobleza y de amor? ¿No podría Yo, con el menor designio de mi Voluntad, hacer surgir de la nada miríadas de santos, mil veces más perfectos y más encendidos en amor que los que he creado? ¿No soy Yo omnipotente? ¿Y si quisiera dejar para siempre en la nada a esos seres maravillosos, y preferir a ellos tu pobre amor?

Hijo mío, déjame que te ame. Quiero tu corazón. Quiero formarte. Pero mientras tanto, te amo como eres. Y anhelo que tú hagas lo mismo. Deseo ver desde el fondo de tu miseria, elevarse, crecer tu amor. Amo en ti hasta tu misma debilidad. Amo el amor de los imperfectos. Quiero que, desde tu indigencia, se eleve continuamente este grito: “Señor, te amo”. Es el canto de tu corazón que más me agrada. ¿Necesito, acaso, tu ciencia, tus talentos? No son tus virtudes lo que busco. Si te las concediera, tu amor propio pronto las debilita. Por ello no te inquietes.

Hubiera podido destinarte a grande cosas. Pero no: Tú serás el servidor inútil. Acepto de ti lo poco que tienes. Yo te he creado para  el amor. ¡Ama! El amor te impulsará a realizar lo que hayas de hacer, aun sin que lo pienses. No pretendas otra cosa sino llenar de amor el momento presente.

Hoy me tienes a la puerta de tu corazón como un mendigo, a Mí, el Señor de los señores.

Llamo y espero. Apresúrate a abrirme. No alegues tu miseria. Si conocieras plenamente tu indigencia, morirías de dolor. Lo único que puede herirme el corazón será verte dudar y carecer de confianza.

Quiero que pienses en Mí cada instante del día y de la noche. No hagas nada ni la acción más insignificante, si no es por amor.

Cuando tengas que sufrir Yo te daré mi gracia. Tú me has dado el amor. Yo te daré un amor tan grande como jamás podrías soñar. Pero no te olvides: Ámame tal como eres. Y no esperes ser santo para entregarte al Amor. De lo contrario, no amarás jamás.